Dado que el yoga se ha popularizado mundialmente, a la par, algunos prejuicios sociales alrededor del yoga se han ido convirtiendo en mitos o creencias equivocadas,  las cuales me propongo aclarar:

Creencia 1

“El yoga son extrañas posturas del cuerpo”

La verdad: En esencia un ser humano es inteligencia que se expresa en el mundo de la forma mediante el pensamiento, el sentimiento (emociones) y el cuerpo físico. Todo lo que el cuerpo físico realice es un reflejo de esa inteligencia.

Esta es la sabiduría que está en la médula del yoga, por lo que éste, además de ejercicios o posturas (asanas) para el cuerpo,  comprende un sistema de prácticas que comprometen de manera holística la experiencia humana.

Creencia 2

“Si practico yoga, me veré obligado a cambiar mi religión”

La verdad: Esta es una excusa muy frecuente que evita la experiencia del yoga.

Es cierto que algunas religiones lo utilizan como parte de sus prácticas, en especial el bakthi- yoga (devocional).

También es verdad que el yoga es  practicado por religiosos, incluidos católicos, budistas, judíos o musulmanes y también es verdad que es practicado por ateos.

En síntesis, el yoga ha aguantado la prueba del dogma religioso por miles de años.

No te confundas, una cosa es una organización religiosa y otra es un sistema de prácticas que te benefician de marea completa.

Creencia 3

“Si decido practicar yoga tendré que cambiar mi indumentaria, mi corte de cabello y mis hábitos de alimentación”

La verdad: Quienes enseñan el yoga condicionado a que adquieras creencias y dogmas rígidos a veces fuera del contexto cultural propio, posiblemente están en la búsqueda de adeptos y quieren que entres a formar parte de su secta o religión. Si te sientes a gusto y esa es tu vocación, sigue adelante.

 Si eres de los que desea mantener su libertad de culto y sus costumbres,  hay muchas opciones, eso sí, también en el otro extremo hay los que enseñan el yoga como un deporte incluso de competencia, centrado puramente en lo físico, en un ámbito comercial  -Que no te pierdas en tu propósito-.

La alimentación, también es una opción, aunque personalmente soy vegetariano y lo recomiendo, no es una condición para la práctica del yoga, pero este es tema grande para otro capítulo.

Creencia 4

“No me interesa el yoga es asunto de mujeres”

La verdad: Asistimos a un creciente interés del yoga en el sector femenino, personalmente he dado clases durante muchos años y un 70% de alumnos han sido mujeres. No obstante, durante milenios los grandes maestros yoghis reconocidos han sido mayormente hombres.

Creencia 5

“Quisiera practicar yoga pero mi cuerpo es demasiado rígido, no creo que pueda pues se requiere mucha flexibilidad”

Verdad: Es precisamente la práctica del  yoga la que puede dar flexibilidad a tu cuerpo, la cual tiene su fuente en la flexibilidad mental.

Inicia la práctica, a la vez que cambias tu idea y piensas que sí es posible crear un cuerpo flexible y lo tendrás. Insisto en que el yoga no reside en una habilidad puramente física, de otra manera un gimnasta o contorsionista de circo sería un gran maestro de yoga.

Creencia 6

“hago ejercicio en el gimnasio, no necesito de la práctica del yoga”

Verdad: Mientras tu práctica en el gimnasio te da fortaleza muscular, e incluso resistencia, a cambio de un excesivo gasto de energía,  la práctica del yoga por el contrario, es generadora de energía, te puede brindar como sistema terapéutico, una solución a problemas crónicos de salud, equilibrio glandular y orgánico. Facilita el manejo del estrés, y estimula el mejoramiento de las funciones mentales.

Creencia 7

“He visto que la práctica de yoga es muy estática y aburrida, me gusta el ejercicio dinámico”

Verdad: Hay una imagen cliché del clásico yoghi ensimismado y en apariencia ausente de la realidad.

Mi experiencia es que el yoga puede ser tan dinámico como pasivo. De hecho, debe haber un equilibrio en la práctica. Si sólo te dedicas al ejercicio dinámico sin reponer la energía, consumes tu cuerpo y lo envejeces, por el contrario,  si conviertes tu práctica únicamente en un pasivo ejercicio, te será difícil acometer tus actividades diarias con energía.

Creencia 8

“El yoga ya no es para mi, nunca hice ejercicio y ya estoy en la tercera edad”

Verdad: He tenido alumnos mayores que iniciaron su práctica después de muchos años de no ejercitar su cuerpo. Han sido practicantes asiduos por muchos años, recuperaron vitalidad, energía y alegría. Pensaron diferente y añadieron más años de vida a su cuerpo. La vejez, como también la juventud radica en la mentalidad.

Creencia 9

“Tal vez no pueda hacer yoga, mis hábitos de alimentación no son muy saludables, fumo y además me gusta tomarme con frecuencia unos tragos con mis amigos…”

Verdad: Sólo inicia tu práctica, no hace falta que cambies tu vida radicalmente de un momento a otro, con el tiempo experimentarás de manera natural cambios internos que se reflejarán en hábitos más saludables. No luches contigo mismo, el yoga te enseñará a fluir y cambiar lo que desees sin angustias.

Creencia 10

“Trabajo demasiado quedo agotado cada día, no tendría energía suficiente para practicar yoga”

Verdad: ¡Si supieras cómo el yoga te puede fortalecer físicamente, te puede aumentar tu energía y tu capacidad mental para afrontar una vida ocupada y atorada con el estrés!

Con seguridad. como profesional en cualquier área a la que te dediques, tendrías un mejor desempeño, una mejor actitud para afrontar retos y tomar mejores decisiones.

Alguna vez hemos tenido buenas excusas para no hacer lo que quisiéramos. Nos cobijamos con otros recitando obedientes esas “buenas” excusas, queremos ocultar de alguna manera ese miedo que nos acobarda ante las oportunidades.

El yoga es una excelente herramienta para eliminar el miedo de nuestra vida, para descubrir y experimentar nuestro verdadero poder, para llevar una vida auténtica, lejos de  falsas  expectativas y necesidades impuestas.

¿Recuerdas que alguna vez has tenido alguna “buena excusa” para detener tu avance? Si lo ves en perspectiva, no era más que miedo oculto.

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