¿Comer? o no comer carne…

 

Un viejo aforismo reza “Eres lo que comes…”  En realidad, apunta a algo más profundo, ya que, si eres lo que piensas, y en esto si no hay dudas, entonces comes lo que es congruente con tu forma de pensar. Alguna vez te preguntaste por ¿qué comes lo que comes? ¿has tenido la oportunidad de elegir conscientemente los alimentos para tu cuerpo físico? …O en este campo eres tan sólo el resultado “silvestre” de lo que heredaste de tu familia y entorno.

Hay infinitos puntos de vista al respecto de la comida, como culturas en el mundo y todas son válidas, pero también, en medio de tradiciones arraigadas y conceptos cerrados, hay evolución y cambio y naturalmente surgen culturas que renuevan.

Nuevos puntos de vista globales

Hoy somos testigos de una inmensa corriente de jóvenes que están tomando sus propias decisiones en el campo de la alimentación, que va de la mano con una mayor consciencia ecológica, como también con una profunda conexión con los derechos de los animales, una sensibilidad hacia su dolor físico y emocional, que pone en entredicho la explotación de los animales como el consumo de su carne y leche, el uso industrial de la piel, las plumas… así como la experimentación en laboratorios, el abuso de los animales de trabajo, o los utilizados cruelmente como diversión, etc. etc.

Es una clara señal de que la sociedad está transformándose rápidamente, pronto toda esta generación de jóvenes estará al frente de las organizaciones que mueven las ciencias, el arte, la política y la economía mundial. Ya estamos comenzando a ver los efectos de esta nueva consciencia, un importante hecho de alcance global lo señaló la Organización Mundial de la Salud el 26 de octubre de 2015, conmocionando al “mundo carnívoro” al declarar de manera contundente que la carne procesada es cancerígena para los humanos, mientras que la carne roja “probablemente” también lo es, según un estudio difundido por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC).

Además, según la agencia, existe una “fuerte evidencia mecanicista” que sostiene un efecto cancerígeno de la carne roja. Y añadió, que “en vista del gran número de personas que consumen carne procesada, el impacto global sobre la incidencia del cáncer es de importancia para la salud pública”.

En su informe para la OMS, el grupo de trabajo de la IARC consideró más de 800 estudios que investigaron asociaciones para más de una docena de tipos de cáncer con el consumo de carne roja y de carne procesada en muchos países y poblaciones con dietas diversas. Para el director de la IARC, Christopher Wild, “estos hallazgos apoyan aún más las actuales recomendaciones de salud pública acerca de limitar el consumo de carne”.

Por su puesto, las reacciones de las industrias de la carne en el mundo se han dejado sentir. Verdaderas industrias productoras de carne, cuya única finalidad es la de conseguir altos rendimientos a costa un inmenso precio, que pagamos todos, el planeta, los animales y los seres humanos, consumidores o no de carnes.

Queda en la consciencia de cada uno, tomar o no esta recomendación de la OMS. En todo caso hay que anotar que los factores que mueven la economía mundial, se levantan sobre la ignorancia y el poco interés de salir de la inconsciencia de buena parte de la masa humana, que acepta la información y las “verdades” que les son convenientes sólo a los pulpos industriales, para quienes su único y evidente objetivo, es obtener y atesorar dinero y poder sin límites.

No es mi interés hacer apología de una dieta vegana o vegetariana, con argumentos que aunque puedan ser muy válidos, asimismo también son rebatibles, por lo que el llamado es a ser valientes para a ir más allá de un círculo vicioso, gastado, repetitivo e inconsciente que la mayoría ha construido para defender su estilo de vida.

Ir “más allá” es cuestionar tus hábitos, en este caso, tus hábitos de alimentación, hacer tabla rasa de todos ellos, para tener el valor de dejar aquellos que te hacen daño y fortalecer o tomar nuevos que te favorezcan. ¿Cómo? la decisión pasa por tomar consciencia para aceptar tu grandeza y tu poder para elegir, y asimismo, responsabilizarte de los resultados de tus decisiones sin culpar a nadie. Es simple y está en tu voluntad dar un paso adelante.

¿El Yoga es para vegetarianos?

Es común asociar la práctica del yoga con algún tipo de dieta especial. Hoy día hay una oferta diversa de dietas, y aunque cada quien va encontrando lo que le es conveniente, vale decir que cuando ya hay un interés real en mejorar nuestra alimentación es porque hay un atisbo de consciencia que nos está llevando a superar las costumbres, a ir más allá de hábitos arraigados en el inconsciente de nuestras sociedades.

Decir que tal o cual dieta es aconsejable para quienes practican el yoga, puede llevarnos a sentar bases para una doctrina, y como el yoga es todo lo contrario a una doctrina cerrada, entonces me limitaré a decir que lo importante es concentrarse en despertar la consciencia, y en el campo de la alimentación consciente, el yoga es una herramienta invaluable.

La experiencia de la práctica del yoga es un despertar en diferentes ámbitos, es un canal que ayuda efectivamente para salir del automatismo inconsciente, para liberarte del pensamiento masivo seguidor de parámetros que no les son propios y no contribuyen a satisfacer sus necesidades reales, más bien, les son convenientes a otras personas a quienes les interesa poco o nada tu salud y la calidad y bienestar de tu existencia.

Sin embargo para tener en cuenta: Es evidente desde la investigación científica, que una alimentación basada en alimentos de origen vegetal, frescos, variados y combinados de manera equilibrada, son suficientes para obtener los nutrientes necesarios para mantener un cuerpo saludable.

También, es evidente, por los resultados negativos, que el consumo de alimentos refinados, industrializados y tratados como el azúcar blanca, la sal, las harinas, los de origen animal, las bebidas gaseosas, amen de otros como el tabaco y el licor… etc. está asociado a patologías y desórdenes graves del organismo.

Es simple, requerimos tomar consciencia y tomar nota de lo que observamos, de lo que escuchamos en el ambiente que nos llama a transformar hábitos malsanos… o eres de los que sólo esperan a que otros te digan cómo te debes comportar, qué ropa debes comprar o qué productos debes consumir.

Idealmente te transformas porque tienes la necesidad de hacerlo, porque surge de manera natural desde tu interior, es genuino y real asumir una dieta conveniente para tu salud, porque sabes qué es lo que te nutre y restaura, entonces simplemente, con sabiduría, retiras aquello que te hace daño, te desequilibra y te enferma.

Adquieres nuevos hábitos, sin esfuerzos artificiales, lo sientes, lo percibes… tu cuerpo lo agradece, te afianzas en paz y sin el estrés que genera el adoptar “dietas” que otros quieren que sigas, te mueves y fluyes con las necesidades que tu cuerpo requiere, haces las pausas o fortaleces aquello que necesitas para el equilibrio orgánico, te sensibilizas y estableces un diálogo con tu propio cuerpo, lo aceptas lo consientes y también lo disciplinas para que sea fuerte, flexible, sano…

Es un proceso, que requiere atención, observación, experimentación, necesitas conocer, investigar para saber por dónde avanzar. En este punto, donde decides evolucionar, encontrarás la información exacta, las personas que te apoyarán en el proceso de transformación de tus hábitos alimentarios, hasta que aprendes a “volar” por tu propia cuenta… y una vez más, en este proceso, el yoga es una herramienta invaluable, poderosa porque te conecta contigo mismo, con aquel que sabe en verdad cuáles son tus reales necesidades, entonces, te separas de la ignorancia y te unes al conocimiento.

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