Eres completo y perfecto, pero lo has olvidado

la meditación y la iluminación

Intuitivamente sabes que eres un ser completo y perfecto, pero entonces… ¿por qué no lo eres? ¿Por qué te proyectas al mundo para obtener cosas y  reconocimiento, si lo tienes todo?

Es esta búsqueda infinita no hay riqueza suficiente para darte placer, no hay personas suficientes para darte el aprecio, ni siquiera inteligencia suficiente para llenar tu vacío interior, el cual también es infinito.

El mundo que percibes con tus sentidos, es relativo e inestable, inseguro, impredecible e injusto. En este campo donde las reglas son vulnerables y el abuso es aceptado, los seres humanos transcurren como las víctimas y verdugos de sí mismos, en una lucha fratricida  por obtener y retener cosas que hoy tienen valor y mañana son miseria, nada. Y entonces como una sentencia de resignación e impotencia, una voz  se deja escuchar… “lo único seguro es la muerte”.

Ante este drama y en momentos de agudo sufrimiento, para la mayoría y muy seguramente para ti, sólo queda un camino, la búsqueda de Dios como una respuesta, pero eres  inconsciente de tu mente y entonces repites el mismo guión asumiendo a Dios  como “algo” que hay que buscar más allá, fuera de ti mismo. ¡Le pides, le rezas, le imploras! que te ayude a obtener lo que deseas.

Sólo puedo decirte que nada que intentes buscar afuera de ti mismo puede ser suficiente para tu necesidad mayor: Ser un ser completo.

Despierta del sueño

Tú ya eres completo y suficiente. Tu búsqueda termina en este punto en el que lo aceptas, para comenzar un encuentro con la verdad. La conciencia de saber quien eres, es la iluminación, la claridad, la perfección. Puedes acceder a esa conciencia, la puerta siempre ha estado abierta y sólo está al alcance de un pensamiento.

Entonces no es lo que puedas “hacer” para cambiar, pues la mente es el origen del mundo y si cambias tu pensamiento el mundo cambia con él, el “hacer” está supeditado al pensamiento, por lo tanto, no es un método en sí, el que te puede ayudar, sino que debes tener claro que es tu pensamiento lo que necesitas cambiar para que tu experiencia de vida sea plena, entonces reconocerás el método adecuado que te va ayudar en el proceso.

Debes tener claro que el método no es un fin en sí mismo, sino que es el instrumento que te puede llevar a un cambio de perspectiva para así, pasar a través de la puerta que traslada tu pensamiento de este mundo fragmentado, hacia la conciencia de un mundo de Unidad.

Si nada está más allá de tu mente, ¿qué puede estar fuera o ser algo que no seas tu mismo? Todo te pertenece y eres Todo, no necesitas nada, pues nada te hace falta.

La vida está más allá de las formas inestables del mundo, por lo tanto es eterna y no puede morir. Tú no puedes morir, eres Uno.

El Método

La experiencia de Unidad aflora únicamente cuando tu mente es serena, abierta al espacio interior, libre de pensamientos atados al mundo dual y relativo. Este estado de la mente, ha sido llamado meditación.

La meditación la usamos todos los seres humanos de manera aleatoria y sin proponérnoslo, en cualquier momento en que tu mente queda “alerta” sin pensamientos, ahí estás en un estado meditativo. Para convertir la meditación en un hábito es necesario un método, pero ten presente lo más importante,  no meditas para aumentar pensamientos, meditas para eliminar pensamientos.

Sentarse en posición de meditación para imaginar cosas, paraísos, colores, seres celestiales, escuchar sonidos, voces…. ¡Lo que se te ocurra! No va más allá de un pasaje por el laberinto mental encadenado a la forma del mundo corriente, la pesadilla de la que quieres despertar.

Puedes simplemente usar tu respiración como un apoyo inicial. La respiración, como todo, también surge de la mente y está unida a ella, si por unos segundos detienes tu respiración, también detienes tu mente.

¡Hazlo ahora!

Inhala y luego exhala, quédate un instante sin aire y toma conciencia de ese espacio que surge en tu mente, sé el observador del silencio de tu mente. Ahí estás ante la puerta de la conciencia del mundo de la verdad.

 

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