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Se ha dicho que la mente es una máquina de sobrevivencia, pero lo que poco se escucha es que esa máquina no es la mente sino una función minúscula de la mente, el intelecto, de la cual el ser humano se ha enorgullecido y a la vez la cual lo ha envanecido, limitándose a aceptar ser un animal más, que utiliza su mente, o mejor, su intelecto esencialmente para matar.

Te ves como un ser indefenso en un mundo que te rodea, pleno de amenazas. El miedo es tu aliado que te ayuda a escapar o a pelear. Este es el mundo del instinto, inconsciente y fragmentado, en el que objetos, personas, animales, plantas, planetas y estrellas, todo aparece como individuos que luchan entre sí por sobrevivir, dispuestos a devorar o a no dejarse devorar y tu en medio de esa lucha.

La mente, origen y fin del universo, no puede ser una herramienta para matar, esta es una idea insana, desquiciada, que origina la cruenta historia humana una idea que se traslada generación tras generación haciéndonos creer ¡que esa es la función de la mente!

Volvamos a nuestro enunciado inicial: No hay nada más allá de los límites de tu mente.

Ahora hazte tres preguntas:

¿Este universo o mundo que asumes como real, es un mundo que te hace feliz?

¿A qué estarías dispuesto para que este mundo fuera lo que realmente deseas?

Y… sinceramente ¿Qué es lo que realmente deseas?

Antes de seguir leyendo, vuelve a las preguntas y deja que surja para cada de ellas una respuesta, medita brevemente en ellas y muy importante siente tus respuestas.

 

El mundo aparente, es un sueño

Sigamos, si el intelecto es una pequeña función de la mente, puedes tener acceso a algo mejor que a una marea de pensamientos compulsivos e inconscientes, puedes llevar tu mente a un estado en el que te observas de manera desapegada y relajada, es decir cuando dejas de identificarte de manera inconsciente con tus pensamientos incontrolados y puedes ver el mundo que te circunda desde otra perspectiva, observas que el pasado o el futuro no son mas que imágenes más parecidas a un sueño que a la experiencia que vives en este instante en el que estás con tu mente en presente.

Ahora bien, este momento en el que eres testigo de tu ahora, ¡no existe de por sí, independiente de tu mente! incluso tus emociones  y percepciones de los sentidos de tu cuerpo físico, no son más que extensiones de tu mente que usa el cerebro y sistema nervioso como un instrumento de percepción. Desde esta perspectiva, puedes ter conciencia de que todo aquello que consideras “el mundo” no es más que una serie de efectos cuya única causa anida sólo en tu pensamiento.

Sin embargo, en apariencia ves un mundo real que actúa por sí mismo, que existe de manera independiente de tu realidad, ese mundo se compone de individuos, cosas y situaciones que conforman una historia o múltiples historias que se entrelazan y configuran una densa trama, te percibes como un indefenso individuo a merced de una marea de acontecimientos que suceden “allá afuera” de manera independiente a tu voluntad. Esto no es verdad.

Crear con Conciencia

Te invito a que pruebes una experiencia para que te ayude a entender las ideas que estoy exponiendo. Escoge una situación, una de tus historias, cualquiera que estés viviendo, mejor si es alguna que te oprime el corazón, un problema que aún no has podido solucionar, imagina por un momento, que cada situación, cada persona, animal o cosa de esa historia proceden de un sueño que tu mismo estás soñando.

Te invito a que te sientes en un lugar cómodo, asegúrate de que no tengas interrupciones por unos minutos, cierra los ojos relaja tu cuerpo, por un momento siente sólo tu respiración, calma tu mente y cuando estés listo concentra tu energía mental en recrear las imágenes de esa situación.

Ahora, concédete el poder para aceptar que tú eres el único creador o el soñador  de esa historia, de esta manera esas imágenes no son algo que ocurre fuera de tu voluntad, tal como un sueño consciente que tu estás inventando.

Te darás perfecta cuenta de que cada una de sus partes tiene un único origen, una única causa: tu mente. Tú imaginas ese escenario, esas personas, toda la historia no es más que producto de tu imaginación, ¡es un sueño!

Muy importante, debes sentir, toma conciencia de tus emociones, al tener conciencia que es un sueño que tu mente está urdiendo, nada que sueñes tiene el poder de amenazarte, de destruirte o de quitarte nada, ¿cómo es posible que esto suceda si tu mismo eres el origen de este sueño?

Al momento de penetrar en esta conciencia te darás cuenta que no puede haber culpables, tampoco víctimas, que tus miedos de repente se terminan y que es posible dar un curso satisfactorio a este supuesto problema que te atormenta.

Acabas de sembrar una semilla mental, un nuevo enfoque, recuerda todo el tiempo que puedas, el sentimiento que surge de tu experiencia, este es el motor del cambio. Tienes el poder de cambiar el curso de tu vida, si cambias la perspectiva de tu pensamiento. Repite cuantas veces sea necesario el ejercicio hasta que de manera casual, en algún momento te darás cuenta que el problema se solucionó.

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