El Yoga es la aptitud para dirigir la mente exclusivamente hacia un objeto y mantener esa dirección sin distracción alguna.
La mente puede alcanzar el estado de Yoga por medio de la práctica y el desapego
La práctica es, fundamentalmente, el justo esfuerzo necesario para avanzar hacia el estado de Yoga, alcanzarlo y mantenerlo.
Yoga Sutras de Patanjalí

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Uno de los textos clásicos de yoga, Los Yogasutras de Patanjalí, que debería ser estudiado por cualquiera que se precie de ser un practicante de yoga, expresa de manera clara que el yoga es un “estado”. Recordemos que la raíz de la palabra yoga, yuj, alude a una condición, a un estado de unión. En el mismo texto, citado arriba, habla de la práctica como, el justo esfuerzo necesario para avanzar hacia el estado de Yoga, es aquí, donde quisiera detenerme un momento.

Es obvia la consecuencia de una práctica, nada que quede en palabras tiene facultad para realizar la experiencia, pero a esto hay que agregar, que la práctica debe ser constante y sistemática.

El poder que tiene el ritmo, la repetición de pequeños esfuerzos, es que llega a construir un estado duradero, en este caso, el yoga como disciplina integral, parte de la disciplina mental, este es el fundamento. Primero disciplina tu mente, llévala a la experiencia de unidad, prueba lo que es tener el control del flujo de pensamientos y así pensar para sentir y actuar y no al revés como sucede en el común, en el que la inconsciencia reina y la ignorancia se hace un lugar seguro.

Tú quieres alcanzar un estado de conciencia y la base para poder construirlo es la disciplina de tu mente, el sentimiento con sus emociones y el cuerpo físico con sus necesidades, se amoldan y adaptan a aquello en lo que piensas a diario.

Es necesario que tengas claro en tu mente el poder que tiene el ritmo, así es como la naturaleza opera, a través de impulsos continuados y rítmicos, la sucesión de los días y las noches, los años y los siglos, o la sucesión de inhalaciones y exhalaciones de tu respiración o del ritmo de tu corazón, impulsando con cada latido la vida en tu organismo.

Cuando algo es vital, se manifiesta a través del ritmo, pequeñas unidades en continua regularidad de movimiento, que sostienen las formas cambiantes que expresan vida. Un hecho en apariencia simple y casi sin importancia, que sucede al compás de los segundos que pasan inadvertidos, incluso las horas y los días, pero que en el tiempo se ven los resultados de lo que hayamos hecho durante esos segundos y minutos.

La conciencia nos ayuda a tomar decisiones acertadas tomadas en instantes, porque opera en el presente, la suma de estas pequeñas decisiones, construyen a largo plazo un resultado, por ejemplo, en instantes tienes el poder de decidir qué comes hoy, si decides comer chatarra y de manera inconsciente, lo repites mañana y los demás días por varios años, la obesidad y las complicaciones cardiovasculares, los gastos, las privaciones y el sufrimiento serán el resultado inevitable.

¿Cuánta importancia le otorgas a esas pequeñas decisiones de un instante, que son trascendentales en la formación de hábitos que te llevan a experiencias que pueden significar grandes consecuencias, en un sentido positivo o negativo? ¿Tienes consciencia de cómo esto afecta tu vida?

La práctica del yoga, es un instrumento de poderosa acción: Disciplina tu mente, te abre a la experiencia consciente, que en principio te puede ayudar a tomar esas importantes decisiones, como alimentar adecuadamente tu organismo, elegir tus pasatiempos, los libros que lees y los amigos que te rodean. El yoga además tiene un impacto profundo en el mantenimiento de tu cuerpo físico, te prolonga la juventud y te evita serias complicaciones orgánicas, musculares, nerviosas, óseas… que son el resultado de malas decisiones repetidas a lo largo de años.

Haz que tu práctica sea constante, elige al menos tres días a la semana, mejor si es a una hora determinada, convierte este ritmo en un pequeño ritual dirigido hacia el centro de tu conciencia, lo demás, se dará naturalmente, comenzarás a ver tu mundo de una manera en que tomar decisiones que te benefician no será difícil, por ejemplo, dejar de fumar o consumir estimulantes que afectan tu sistema nervioso y no te dejan pensar con claridad, eliminar malas posturas corporales que te enferman y te producen dolor, dejar de ver noticias y personas que intoxican tu alma, o leer y ver películas que no aportan a tu vida y sí la degradan…

Tu práctica que se inició con esfuerzo, al cabo del tiempo será fácil y tu vida será otra, entonces, tu ritmo de experiencia te llevará a vivencias de mayor profundidad, danzarás y te moverás al ritmo de una vida consciente, alegre, liviana y saludable.

Comienza hoy, reza un viejo dicho zen: “si no es ahora, ¿Cuándo?”