El Yoga es Real y Profundo

¿Por qué, la gran expansión del yoga en occidente?

En una sociedad consumida por el egoísmo, la desigualdad, la lucha, la enfermedad, sumida en su propia destrucción y la de su entorno, el yoga es es como un bálsamo que cura y genera esperanza. Para muchos, es un regalo del cielo, que les está ayudando a encontrar un espacio de paz y de convivencia más humana, que florece poderosamente en medio de una vida cercada por el sufrimiento.

Inicialmente, seguida por unos pocos como una extraña y exótica rareza oriental a principios del siglo XX, el yoga en nuestros días del siglo XXI se está expandiendo en muchas ciudades del mundo, en parques, universidades, colegios, hospitales y salas dedicadas, donde millones de personas han sentido que su vida es una antes, y otra después de la experiencia del yoga.

Sin embargo, a la par de este crecimiento acelerado, es fácil ver que mientras una minoría se interna en la real y profunda experiencia del yoga, por otra parte, hay una gran ola que va por la superficie. Se trata de un enfoque que surge de la confusión de encasillar y reducir al yoga a una práctica que asemeja a un corriente ejercicio físico, dirigido casi exclusivamente al beneficio corporal.

Sin quitarle el valor que tiene el yoga como ejercicio, cuyos beneficios sobre el organismo son evidentes, sanando, regenerando, fortaleciendo, vitalizando… así como en el campo emocional y mental, equilibrando y tranquilizando, debemos precisar que estos son algunos efectos tangibles e inmediatos de esta poderosa disciplina milenaria, cuyo real propósito va más allá de ser un mero ejercicio corporal, pues desde la antigüedad y a lo largo de miles de años, el yoga ha sido concebido como un medio para expandir la consciencia, una llave maestra para “abrir la puerta” a una real experiencia espiritual para aquellos seres humanos que han tenido el valor de dar un paso más allá, hacia lo profundo de sí mismos.

Yoga, significa “unir” aquello que experimentamos como vida mediante nuestro cuerpo y sus sentidos, con aquello que intuimos como Espíritu, el Todo, el Ser... La unión del alma individual con el Alma Universal, la unión de Atmā con Paramātmā. En términos menos abstractos, es la experiencia de unidad consciente de nuestro cuerpo físico, con nuestra energía emocional desde una mente serena y silenciosa, lo que produce de inmediato claridad y expansión de la consciencia (Paramātmā), un estado o experiencia única que es simbolizada como iluminación o samādhi. Yoga es la “re-unión” de lo que usualmente experimentamos como partes propias separadas (físico-emoción-mente), y desde esta unidad individual, con la naturaleza, y los seres que la componen, incluidos los demás seres humanos…

Recobrar y experimentar la unidad, esa es la real experiencia del Yoga.

Desde esta perspectiva, yoga no es algo que “hago” de manera eventual algunas veces a la semana sobre un tapete, sino, yoga es aquello que me está ocurriendo en todo momento. Puedo descubrir esta unidad en cada impulso de mi corazón, en cada inhalación y exhalación, en cada paso que doy, en cada mirada, en cada oportunidad que tengo para dar y recibir. Yoga es paz y alegría interior que traspasan lo físico, hay una satisfacción que se llena de lo sencillo, de lo cotidiano y lo simple. En mi estado de yoga, doy un salto desde mi condición de “practicante” eventual y temporal, a ser un Yoghi que trasciende lo ordinario.

El yoga me hace mejor ser humano y lo reflejo en todo lo que la vida me propone, me hace más sano, más ágil, más joven, más amoroso, puedo ser más productivo, más concentrado, más inteligente… Desde este estado, de unidad del yoga, puedo aceptarme, aceptar a los demás y a las circunstancias que vivo, puedo fluir sin quejas, sin juicios, puedo pensar con mayor claridad y acoger ideas que me hacen bien y me fortalecen, puedo sentir y liberar mis emociones.

Con yoga, alcanzo y disfruto más con el menor esfuerzo y desgaste. La experiencia y el propósito firme y continuado, me llevan de manera obvia a la maestría de mi propia vida, desde la cual puedo liberarme a mí mismo, de ideas que limitan y destruyen, de hábitos que traen sufrimiento a otros y a mi mismo.

La experiencia del yoga real y profundo, traspasa la simple idea de un cuerpo saludable, bien formado, sano y bello. ¡El yoga te da ésto y mucho más! te puede llevar a despertar de la pesadilla que vives a diario, el yoga es un camino consciente hacia la plenitud, una experiencia real de lo que es la espiritualidad: Tu vida iluminada en esta tierra.